Colección: sillas de ruedas para gatos

Una silla de ruedas para gatos, también llamada carrito para gatos discapacitados, es un soporte con ruedas que sostiene la parte trasera del cuerpo de un gato cuyas patas traseras ya no lo sostienen bien o no lo sostienen en absoluto. El gato avanza con las patas delanteras y las ruedas toman el relevo detrás. En Minou Life preferimos hablar de gatos con movilidad reducida en lugar de gatos discapacitados.

Una silla de ruedas no es un tratamiento: es una ayuda para desplazarse. Se utiliza siguiendo los consejos de tu veterinario, el único que puede decir si conviene a tu gato.

Gato mirando a la cámara

¿En qué casos se puede aconsejar una silla de ruedas?

Un veterinario puede proponer una silla de ruedas a un gato con parálisis en las patas traseras o cuyas patas traseras se han debilitado, por ejemplo tras un accidente o una operación, por un problema de espalda o con la edad. Es él quien examina a tu gato, quien dice si la silla es una buena opción y cómo usarla: cuánto tiempo al día y durante cuántas semanas o meses.

¿Cómo es una silla de ruedas para gatos?

La mayoría de los modelos incluyen:

  1. Un armazón ligero, a menudo regulable, que se adapta al tamaño del gato.
  2. Un arnés o correas que sujetan la parte delantera del cuerpo sin molestar las patas delanteras.
  3. Soportes para la parte trasera del cuerpo, donde descansan las patas traseras.
  4. Dos ruedas traseras, que ruedan mientras el gato avanza con las patas delanteras.

Lo que una silla de ruedas puede cambiar en el día a día

Bien ajustada y aceptada por el gato, una silla de ruedas le permite moverse solo por la casa: ir hasta su comedero, llegar a su rincón favorito o seguir lo que pasa a su alrededor. Para ti, suele suponer menos momentos en los que tienes que cogerlo en brazos. Cada gato reacciona de forma distinta: algunos se acostumbran en pocos días, otros necesitan más tiempo.

Silla de ruedas naranja para gatos

Elegir una silla de ruedas para gatos: medir antes de pedir

  1. Pide la opinión de tu veterinario antes de comprar.
  2. Pesa y mide a tu gato y compara con las medidas y los ajustes indicados en la ficha del producto.
  3. Ante cualquier duda, escríbenos con el peso y las medidas de tu gato antes de hacer el pedido: te diremos si el modelo puede servirle. Una silla mal ajustada no es cómoda y no se usa.
  4. Fíjate en los ajustes posibles: un armazón regulable se adapta mejor a la constitución de cada gato.

Los primeros días

  • Empieza con sesiones cortas en una habitación despejada, siguiendo las indicaciones de tu veterinario.
  • Quédate a su lado: no dejes a tu gato solo en su silla.
  • Quítale la silla para descansar y dormir.
  • Retira los obstáculos que puedan bloquearlo: alfombras gruesas, cables, escalones.

Mantenimiento

Limpia el armazón y las correas con un paño húmedo y jabón suave, y revisa con regularidad los tornillos, las fijaciones y el desgaste de las correas.

Devoluciones

Por motivos de higiene, solo se pueden devolver las sillas de ruedas en su caja sin abrir. Todas las condiciones están en nuestra página Devoluciones y reembolsos. Un motivo más para escribirnos antes de hacer el pedido si dudas sobre la talla.